atravesó
los muros
que levanté
para que
las guitarras
no latieran
más en mí
Para que ese
amague
de caricia
no me mordiera
las manos
Pero fue
inútil
El fuego
arrasó
con todo
Batiendo palmas
me arrojó
a los brazos
de un gitano
con tu misma
sonrisa
Y me vi
obligada
a girar
Liberada
A sentir
que puedo
alejarme
lentamente
en un mareo
y volver
exhausta
y partir
desde
el último
destino
A buscarme
en el rostro
de cada
pasajera
que aguarda
a que la esperen
para empezar
a irse
de la mano
de su guía
Y luego soltarme
por el puro placer
de perderme
en el tumulto
Y ya no sentir
miedo
de encontrarte
tatuado
en la piel
de nadie
que te niegue
este abrazo.
Photo: Annie Leibovitz


A los ojos






































































