Donde besé tus pliegues
para dormirme como eterna y amainar el impulso
Te amaré al despertar también, en un ayercomo te amé después de lo que no sucede
El tiempo se peina a sí mismo
frente al espejo en que un aquelarre gira en reversa
con sonidos de gaitas y antaras enredadas en el viento
Pero ella no viene
y él pierde la memoria frente
a los barcos
donde habita desde que el mar ha dejado de escucharle
Hay telarañas azules en el humo de lo que nunca ardió en el aceite
Siempre serás el color sobre el agua que baña los pies de todos mis puentes